viernes, 2 de abril de 2010

Para una teoría del absurdo: Is there something wrong with anything?




No Country For Old Men Coin Toss Scene
Cargado por Hitman6936. - Todas las temporadas y episodios enteros online.


La única moneda de cambio que existe hoy en muchas relaciones es esa, una moneda, algo que una persona entrega a otra con un valor simbólico y que en realidad no vale nada, no vale el metal en el que está hecho ni vale siquiera el símbolo que tiene más allá del valor que nosotros le damos… ¿Y si no le diésemos valor?¿Y si consideráramos que el valor está en otra parte? Alguien podría pensar que eso es absurdo, tan absurdo como la escena que aparece un poco más arriba ¿Quién podría querer desnudar de todo valor algo a lo que nosotros le hemos dado valor a diario, que está ahí todos los días?¿Pero es que siquiera le hemos dado valor o el valor le ha sido dado por otros y lo hemos tomado por nuestro?¿Para qué hacerse tantas preguntas? ¿Por qué mejor no tomar la moneda e irnos a algún lado donde las preguntas no nos atormenten y simplemente gastemos la moneda en algo a lo que le demos real valor y como el mago hagamos desaparecer la moneda o la transformemos en algo más?.

Hace mucho tiempo atrás Beckett, Ionesco y Sastre, entre otros, nos mostraron el valor del absurdo en representaciones totalmente desnudas, una representación desnudando la ficción y mostrándola como algo ficticio, un artilugio, un artefacto imposible en escena: dos hombres semidesnudos o mal vestidos al pie de un árbol sin hojas esperando a Nadie que no se saben si va a llegar algún día. La realidad ahí no existe más que como mera representación de otra cosa que no se ve siempre; ella, la realidad, se escondió a propósito para desnudar el símbolo de lo que se ha perdido, el sentido, el valor de las cosas vivas –como las llama un amigo-. Pero estamos aquí en el proceso inverso del absurdo, en el que el absurdo es justificable y tiene todo el sentido del mundo.

El absurdo de aquellos autores puede causarnos gracia en algún momento, podemos extrañarnos o simplemente mirarlo como se mira cualquier cosa en un escenario: sin entender pero entreteniéndonos mucho en su forma y colores –como los niños-, alejándonos de eso como si fuera el golpe en la caída de una persona que nos desternilla de la risa; pero del absurdo de No country for old men, de la película, es imposible alejarnos, es imposible no identificar esta escena con cualquier conversación que tenemos todos los días. Aquí, por lo tanto, una comunicación sin sentido tiene mucho sentido, tiene un valor que le hemos dado o que nos han dado: I was just passin’ the time, dice el propietario del almacén. Y sin embargo Chigurh, al final de esa escena algo adquiere finalmente valor, una moneda que ha viajado 22 años:

Chigurh
...What's the most you've ever lost on
a coin toss?

Proprietor
Sir?

Chigurh
The most. You ever lost. On a coin toss.

Proprietor
I don't know. I couldn't say.

Chigurh
Call it.

Proprietor
Call it?

Chigurh
Yes.

Proprietor
For what?

Chigurh
Just call it.

Proprietor
Well - we need to know what we're
callin for here.

Chigurh
You need to call it. I can't call it
for you. It wouldn't be fair.

(…)

Prorietor
Look... I need to know what I stand to
win.

Chigurh
Everything.

Proprietor
How's that?

Chigurh
You stand to win everything. Call it.

Proprietor
All right. Heads then.

(…)

Chigurh
Don't put it in your pocket. It's your
lucky quarter.

Proprietor
...Where you want me to put it?

Chigurh
Anywhere not in your pocket. Or it'll
get mixed in with the others and become
just a coin. Which it is.


De esta película no nos podemos alejar como si fuera solo una película, un artificio que pone en juego luces sobre un telón blanco. Esta película causa tensión y terror, esa película nos parece de un horrendo humor negro, el grotesco llevado a un límite tan natural como las expresiones y conversaciones absurdas y grotescas que escuchamos en el metro, en nuestra casa, entre nuestros amigos… de un presidente. Sordos hablando de sordera y definiéndola.

Una de las primeras reglas para que una película, obra teatral o libro nos dé pavor, terror y tensión –un thiller dirían los gringos-, es que creamos lo que estamos viendo, es que nos identifiquemos con la realidad en la que los personajes están viviendo, como si fuera nuestra propia realidad en la que ellos viven, para que nosotros creamos que esta amenaza nos pueda llegar a tocar en algún momento y nos provoque esas sensaciones
¿Qué nos da miedo entonces?

viernes, 12 de febrero de 2010

(Des)variaciones sobre Nocilla (†)

Las instrucciones para leer el siguiente texto son:

1º Encienda el computador.

2º Entre con su navegador preferido a este sitio.

3º Como ya está acá apróntese a leer un plagio, pero como queremos que sea una experiencia inolvidable, olvídese de todo lo que sabe de literatura y música –si es que sabe algo-.

4º Ponga “I’ve got a feeling” de The Beatles en su reproductor preferido e inicie la canción en modo repetición y lea las dos primeras partes de este texto

5º Para la tercera y última parte ponga, de la misma manera “Let it be” de The Beatles

6º no olvide leer las notas al final del texto.



1 (†)

Venía de lejos, ahora no recuerdo exactamente de donde, pero debía pasar por Carson City y tomar la US50. Ahí vi el álamo por primera y única vez con cientos de pares de zapatos colgando. Con el viento en la cara pensé que alguien había olvidado quitarle las luces –encendidas-, guirnaldas y todo tipo de colgantes a un árbol de navidad en medio del desierto. Mientras me iba acercando recordé toda clase de árboles de las distintas navidades de mi vida, papeles de regalos, fotos, cenas, resacas, etc., hasta que vi sobre mi cabeza álamo, zapatos y dos hombres parados a los pies del árbol, me detuve en seco y el derrape de más de veinte metros llamó la atención de los hombres que estaban tratando de hacer funcionar una sierra eléctrica.
Me bajé, di algunos pasos mientras trataba de encender un cigarrillo con el viento en contra y me acerqué a preguntar qué pasaba: no me cuadraba que dos hombres estuvieran trabajando solos, en medio del desierto y sin vehículo. Tampoco me cuadraba eso de un árbol, los zapatos y una sierra.
- Hay que cortar la manzana de la discordia –dijo uno
- Nos mandaron a tirar el álamo para evitar que caiga sobre alguien – dijo el otro con un envidiable acento sureño-.
- ¿Cuánto tiempo lleva así? –pregunté mientras con la cabeza indicaba el árbol
- Más de treinta años -me dijo el primero de ellos mientras revisaba la sierra.
- ¿Puedo sacarle una foto?...

Volví al auto a buscar la cámara y me alejé lo más posible de mi objetivo para tomarlo entero.
La foto tiene al árbol en el centro con los dos hombres al pie del tronco con sus gorras, el sol les pega de frente y el que está más lejos del árbol, hacia el lado derecho de la foto, sostiene la sierra al hombro como si fuera un fusil. Al otro lado del encuadre está mi convertible, arrendado hace más de 800 km.

Subí la foto a Internet un par de semanas después, describiendo dónde se encontraba el álamo que ya por esa época no existía –media hora después que tomé esa foto lo descuartizaban en el piso y juntaban los zapatos en una pira en la que los iban a quemar junto a ramas, hojas y tronco-. Además, al pie de la foto preguntaba si alguien reconocía alguno de sus pares. Al aviso respondieron dos personas en el curso de un año: un hombre que hoy vive en Florida y que extraña a su mujer y una persona –o máquina- que ofrecía encontrar a cada uno de los dueños de esos zapatos si entraba a http://hilldid.com e introducía mi número de tarjeta de crédito para verificar mi identidad.
Entonces me di cuenta que la mayoría de esos zapatos no serían encontrados por sus dueños, no serían vistos nunca más en la carretera. Así que decidí que ese era el mejor monumento al recuerdo de cualquiera, un soldado desconocido disperso quizás dónde, quizás muerto (no podía ser un cementerio).
Amplié la foto en mi computador hasta el tamaño que me pareció el más cercano al tamaño del árbol, la dividí en partes que cupiesen en una hoja tamaño A4 y me dediqué a imprimir.

Finalmente se ha levantado el monumento: un gran pedazo de metal sobre el que van pegadas una serie de fotografías de ramas, hojas, cielo, desierto, hombres, mi auto arrendado y todos los zapatos que se veían desde ese ángulo.
A cierta hora del día deja de parecer un cartel a lo lejos y algunos creen ver caras en él. Son visiones que provoca el desierto, como la del mismo álamo, o son exageraciones de los que no tienen nada que hacer más que fijarse en el monumento más inútil que he visto.

108*

Linda y John acaban de casarse en Reno, ella lleva un vestido corto de pequeñas flores y él una camisa tejana sin lazo. 1982. En ese momento la estación espacial rusa Kirchoff se desvía de su órbita y al único astronauta que la tripula lo dan por muerto en vida. Como extra, linda y John se proponen ir a Las Vegas. Jamás lo hubieran imaginado. No son jugadores. Él adquiere un coche en la compra-venta que hay justo frente al juzgado mientras ella va al supermercado de al lado a por algo de comida y unas latas de 7-Up. Conduce Linda. Deglute el paisaje con la vista, exaltada ante tanta incertidumbre que gira en torno a 2 anillos. Su hombre duerme, e imagina que es un peluche. Nada más llegar a la cuidad, buscan hospedería y sin comer nada ya bajan al casino que hay en la primera planta. En la misma entrada, mucho antes de los juegos de mesa y los reservados de película, una fila inmensa de tragaperras de telefilme la esperan a ella, que empieza a cambiar monedas y a jugárselas mientras John, más cauto, le dice que lo deje, que ya habrá tiempo. Tras las típicas subidas y bajadas de suerte, esos looping que los matemáticos tienen de sobra estudiados, ella pierde la totalidad del dinero que lleva en el bolso, que incluye una parte importante de los ahorros de ambos. Se montan en el coche, él le abronca, y ya no se hablan. Van sin rumbo. Entran en el desierto a través de la US50. De pronto John, que ahora conduce, ve un árbol, y gira hasta que detiene el coche bajo sus ramas. Ella sale dando un portazo y se sienta con la espalda contra el tronco. Mira las ramas, el árbol está limpio, sin nidos ni aves y cargado de hojas; piensa ya con nostalgia en el arroz que les tiraron unos contratados a la salida del juzgado. Se desata los zapatos y los pone al lado. A John que está de pie, el desierto que se extiende más allá del cerco de la sombra, se le figura la representación exacta del futuro que les espera. Comienza a reprender de nuevo a Linda con tal energía que ella amenaza con volver a pie a Utah. Entonces él le dice que si quiere regresar tendrá que hacerlo descalza, y le coge los zapatos. Ya me dirás que vas a hacer con ellos, ¿quemarlos?, dice Linda. John los une atando los cordones , y tomando impulso como si volteara una honda los lanza a la copa del árbol, donde quedan prendidos. Linda abre la boca y así la deja. John arranca el coche y se va en dirección a Carson City. Por el retrovisor ve empequeñecerse la silueta de Linda y el par de zapatos, aún penduleando en lo más alto. No siente pena.


112*

Entonces John entró en el primer bar de carretera que encontró, cerca ya de Carson City. Fredda le fue sirviendo cuantas cervezas le pidió hasta que le dijo, ¿No cree que es muy temprano para beber de esta manera? Y él rompe a llorar y confiesa que acaba de dejar a su esposa tirada en mitad de la carretera debajo de un árbol y sin zapatos. Fredda, acostumbrada a tragedias borracheras, intenta convencerle para que vuelva, ¡Si ya empezáis así, qué va a ser de vosotros! Y John va de vuelta con una botella de agua y algo de comer. Cuando llega la encuentra medio dormida. La despierta, parece debilitada, le pide perdón y le da el agua y los alimentos. Ella promete no volver a jugar así a las tragaperras ni a nada, y él a no abandonarla jamás. Si tú estás ahora sin zapatos, le dice él, yo también debo estarlo. Se descalza y los tira al árbol. Esos 2 primeros pares ya nunca bajarían. Linda y John fundaron la felicidad de su relación en ritos simples pero duraderos, así que a los 2 años regresaron: habían tenido su primer hijo y querían tirarle sus primeras botas también a la copa del álamo. A medida que se acercan ven multitud de pares colgando. Se quedan sin habla.


* Extractos de Nocilla Dream de Agustín Fernández Mallo. Ed. Candaya. 2ª edición. 2007

(†) Texto mio.

Ahora tiene en sus manos la prueba fehaciente de la estupidez humana.

lunes, 18 de enero de 2010

Pena: definición de la RAE

No suelo escribir cuestiones personales en este blog ni menos cuestiones de ideología política, pero Hoy me embarga la PENA todos los sentidos que la RAE define.
Hoy ha ganado Piñera en las urnas y el triunfo parece en regla.
Mi desición de marginarme de las elcciones (no inscribirme en el registro electoral) se ha reafirmado. Esto, que parece un berrinche de un niño de pecho es la constatación de una realidad que ocurre en Chile. En un país democrático, si es que existe eso en algún lugar no inventado, supondría que debe existir tipos de participación política más allá de las urnas, que las ideas deben respetarse siempre que no cuarten la libertad de nadie, ni dañen la integridad, que todos tienen los mismos derechos y deberes... Sin embargo, ni una sola de esas cuestiones se cumple en Chile, y no estoy hablando de cuestiones de facto (que también ocurren), sino de cuestiones políticas: es impensable que en una democracia existan personas que accedan al poder que tengan un pasado político oscuro (estarán rehabilitados cuando ni ellos mismos creen en la rehabilitación de los condenados?), ya sea por no respetar los derechos humanos, por no renegar de una dictadura en la que participaron directa o indirectamente o por el cargo menor de corrupción. Nótese que lo que estoy diciendo no es nuevo, ni es parte exclusiva del staff del nuevo presidente electo. Del otro lado también los hay, y que arrastran historia antigua.
Pero no seguiré, quién se interese que se informe.
La concertación no lo hacía bien (y creo que nadie en Chile, por el momento y con este panorama lo haga mucho mejor), y por ende me hubiese sido imposible votar por Frei, porque mi necesidad de un país mejor está en un país mejor y no en un país a medias. Pero votar por Piñera, un populista escandaloso, alguien que no fue capaz de deshacerse de sus empresas (como cualquier otro político con inversiones, pero él lo prometió), sin importar que sólo se querada con miles de millones de millones de pesos, que fuera más prepotente que Lagos, que su vocación con la clase trabajadora que pasa a llevar a los trabajadores, y otro largo etcétera. Eso es lo que esparaba la gente que votó por él? Eso es lo que esperaba de un presidente?. Y no me salgan con la excusa barata del mal menor ni de el castigo a la Concertación, me basta cualquier elaboración de pensamiento que tenga más de dos oraciones completas de largo.
Sí, falta educación cívica. Sí, falta educación en general para que no les metan el dedo en la boca.
Pero dicen que la gente tampoco es tonta. No lo es, y pasa lo mismo en Venezuela, Cuba, la Alemania Nazi, Italia y Berlusconi, Italia y Mussolini, Stalin, Mao, Bush (que ganó gracias a la idiotez de la gente y la corrupción de estado) y tantos otros... Mal de muchos, consuelo de tontos.

Y me viene la frase del chilenos a la mente: "Si ya nos cagaron, qué le vamos a hacer?".

Hoy que me tilden de lo que quieran: los de dechecha dirán que soy de izquierda, los de izquierda que soy de derecha y así sucesivamente. Los que me odiarán a muerte son los anarquistas, los comunistas y ojala, por lo que más quiera, que me odien todos ls partidarios de Pinochet, de la UDI (parece izquierda, pero lean bien), los Legionarios de Cristo y el Opus Dei.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Pasado de Revoluciones (Parte Prima)

Se acaba un año y como todo fin de año se empieza a hacer un recuento de las noticias más importantes, lo que ha sido historia; las muertes más importantes –pobre Michael, tiene más millones que antes, pero no lo sabe ni lo disfruta-; las películas más importantes; los discos del año; el artista del año. Si además de eso agregamos un final de década la cosa se hace imposible o se ponen números… los 10 más, los 50 más, los 100 más… pero los criterios nunca son parejos – y no tienen por qué serlos- y como en todo ranking hay cosas que quedan fuera.

Dentro de toda esta maraña de criterios, los rankings musicales, desde los que organizan el pop o el main stream hasta los más independientes, me han dejado anonadado porque la mayoría suele dejar fuera, en muchos casos, incluso aquello que deberían alabar.

En lo personal podría elaborar un ranking, definir criterios, establecer límites y sin duda aparecería alguien como yo que agregaría y quitaría cosas, que putearía el post… and so on. Así que solo trataré de dar un poco de relevancia vanguardista a un par de bandas y una solista que me volaron la cabeza por lo que ellos implicaron en la década pasada.


Dead can Dance

Ortega y Gasset proclamó hace casi un siglo que la novela había muerto. Lenny Kravitz y Marilyn Manson, entre tantos otros, le cantaron a la muerte del rock y Bowie que sigue escondido por ahí –o camaleonicamente encubierto-. Así las cosas, las renovaciones del rock van lento, y más allá de las bandas que toman elementos del pasado y los actualizan de diferentes maneras, o que hacen un revival bien hecho de décadas pasadas, cuesta encontrar sonidos que mezclen peras con manzanas y suenen bien.

En general en esta década hubo muchas bandas que lo hicieron muy bien en cuanto pequeños aportes y renovaciones, pero cuando se necesitó aire fresco en el Rock Pop, hubo en esta década dos bandas, entre muchas, que realizaron un giro nuevo en este espacio, y fueron Franz Ferdinand y The Arctic Monkeys.

Los primeros cambiaron la forma de bailar el rock, añadiendo a riffs potentes y marchas un toque dance a los temas. Aunque muchas veces antes se ha hecho algo parecido, el contraste entre las interpretaciones instrumentales y los cambios de ritmo o quiebres en las canciones llaman la atención.

The Arctic Monkeys (en la foto)podrían hacer entrar la velocidad del punk y lo duro de sus riffs a una disco, exagero claro, pero la velocidad un poco californiana, con un sonido muy inglés dejaron a mis oídos un poco perplejos.

Del otro lado del atlantico no puedo dejar de lado a Yeah Yeah Yeahs, entre otros, pero puede que aunque sean nuevos e interesantes, no plantean una incisión tan profunda en el main stream como los dos mencionados anteriormente, sino que plantean un giro en la música más bien independiente, desde mi perspectiva.


-Look inside your tiny mind-.

Me encanta, por otro lado, que la música en cuanto letra sea dura, ruda, potente, polémica y políticamente incorrecta, es lo que hace al rock y a la música popular lo que es hoy en día.

Lily Allen, de acuerdo a la estética musical y visual, debiese ser una solista nice & cute, inocentona, algo parecido a los inicios de Britney; sin embargo, la música de melodías dulces se mueve en dirección contraria a una letra tan sugerente como un recto a la quijada. Este contraste logra resaltar la letra, haciéndola más corrosiva que cualquier solista ruda, políticamente incorrecta.


Hoy me refresqué un poco con esta música del pasado. Puede que ellos sigan o sólo se hayan quedado atrás, lo importante es que mucho de lo que hicieron quedará más allá de estas letras u otras más.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Ya no importa Warhol.


Cuando conocí a Warhol estaba en el colegio, estaba viendo un documental acerca de él y tenía algo así como trece años. Hasta ahí me habían enseñado que si no lo había pintado Da Vinci o Raphael, que si no lo había esculpido Miguel Ángel no era nada apreciable en el arte y el arte era entendido como plástica… lo demás era literatura, danza, teatro, etc.

Lo que Warhol hacía, para la mayoría de mis profesores en esa época, eran idioteces, garabatos, cultura pop desechable, en suma galimatías de antología y sigue siendo así.

Hay que entender el contexto primero: yo estaba creciendo con profesores que se encontraban recién saliendo de –o tratando de quedarse en- la dictadura de Pinochet, que habían sido formados en ella y que en mucho casos, si no estaban de acuerdo con ella, por lo menos tenían que aparentar que estaban de acuerdo, y ahí el arte era el arte de lo clásico decimonónico, positivista, estructuralista, ojala de una escuela no muy Marxista.

Entonces crecí pensando que no se podía hacer nada más que no fuera un arte “oil on canvas”, y que todo en la pintura era repetir y repetir y repetir. No entendí a Warhol.

Hace años salí del colegio y entré a estudiar literatura. Ahí, entre otras hierbas leí “La deshumaniación del arte”, “El arte en la época de la reproductibilidad técnica”, “la angustia de las influencias”; escuché a la Velvet, a Bowie, mastiqué bien a The Beatles, el “Pet Sounds”, Sonic Youth, Pixies, y quise que alguno de los grandes dibujantes de Batman –como Jim Lee- hiciera un “oil on canvas” de Batman, que nadie más pudiera repetir: un original. En ese momento creí entender algo de Warhol. Creí entender a la culturar pop y que podía ser pop art, que el arte podía ser y era para las masas.

El arte puede ser un Rady Made como Duchamp, partiendo de materiales construidos, sin embargo Warhol lo lleva un nivel más allá, logrando que el diseño para las masas sea el arte, que la ironía sea pop…ular que se refleje la sociedad como un espejo que no refleja una masa de gente sino a toda la gente al mismo tiempo, a todos los consumidores de sopa “Campbell's”. Esta gente como masa, como sociedad, como ironía o como reflejo vivo se encuentra a través de un diseñador, de un gerente, de los dueños de un capital, de cultivadores, de químicos, que son consumidos por ellos mismos: “Campbell's”, “McDonald's”, “Wendy’s”, Batman, Britney, Radiohead, Nike, Sudáfrica 2010… y la vorágine artística podría seguir. Pero Warhol ya perdió el norte, porque ya conocen su truco y los diseñadores y las empresas juegan con él. Entonces, como ya dije, soñé lo opuesto, que alguien como Jim Lee hiciera un original de Batman y lo encontré, pero de otra manera, lo encontré en los grabados de Loro-Coirón y en algunas viñetas de Montt –sí, el mismo, Alberto Montt , en dosis diarias y solo ahí-.

El impacto de Loro-Coirón (Thierry Defert) fue colosal. Eran como comics, eran como el humor gráfico de los periódicos, con líneas simples, pero en grande, eran grabados, eran únicos e irrepetibles, pero tenían la forma de un comic que mostraba cómo era Valparaíso, como vive la gente ahí. Era una realidad animada, “oil on canvas” en la época de la reproductibilidad técnica. No es la deshumanización del arte, es la rehumanizazción de la caricatura: ya no exagera, no la imita, no la abstrae, la muestra como un espejo que solo deja pasar algo de lo que ve, como un lente que se enfoca como se debe enfocar para mostrar lo que quiere mostrar. Obtuso, puede ser, pero lleno de retratos verosímiles.

Por otro lado, y casi al contrario está Montt, aquel que con comics subidos a Internet nos hace reír casi todos los días con alguna viñeta interesante, con la sátira, la ironía, la burla, llevado a extremos brillantes: humor literal aburrido; humor negro descarnado; humor agudo y grave que a veces roza lo conceptual, que juega con ciertos límites de la palabra dicha como palabra-imagen sin tener letras –cuestiones semiológicas tan aburridas como este post- pero que van más allá a veces del simple divertimento. Sencillas, entendibles y reproducidas al infinito como las imágenes que de él dejo en este post.

Con esto, sin embargo, no pretendo canonizar a Loro ni a Alberto, sino que siento que se cumple el sueño del arte en la época de la reproductibilidad técnica, y más importante aún, sin “oil” ni “canvas”.


Una selección de Loro-Coirón en la Biblioteca Nacional (Santiago de Chile):









Una selección de Montt... Alberto Montt:


p.d.: las cuerdas de los instrumentos se fabricaban con tipas de animal hace un par de siglos atrás





Todas en www.dosisdiarias.com

sábado, 15 de agosto de 2009

Dr. House: The pain is in the house

(Piloto)

Si uno va al hospital sin estar enfermo es para ver sufrimiento, va a ver sufrir a cada una de las personas que se encuentran ahí o, más bien dicho, a los pacientes, porque hace tiempo –o desde siempre- los médicos son la extremidad dormida de todos nosotros. Así las cosas me llama poderosamente la atención House.

Dr. House ¿Es la típica serie de médicos? En ella, sin duda, hay un grupo de trabajadores de un hospital que se ve relacionado de manera profesional y emocional, como una oficina en que el efectismo está a la orden del día: por los pasillos siempre hay gente llorando y triste; alguien se acaba de morir o está en emergencia; a otro le dan la extremaunción en silla de ruedas; mientras paralelamente la enfermera le cuenta al interno como cabalgó anoche sobre las ancas del oncólogo más prestigioso de Hawai. Bueno, así es la vida, mientras unos mueren otros cabalgan en doctores.

Esta serie, sin embargo, es menos sofísticada en la estructura de los capítulos. Sí, tenemos relaciones que van más allá de la temida médico-médico o médico-paciente y que se provocan de manera tangencial, por decirlo de algún modo, a la historia del capítulo.

Así, en cada uno de los episodios vemos a un médico que es un genio y a la vez un inadaptado social -por opción me atrevería a decir- (House); una directora de hospital que está como para MILF (Lisa Cuddy); un oncólogo como el mejor amigo de House (Wilson) y tres médicos que tratan de aprender como diagnosticar a enfermos de alta peligrosidad –digo, en peligro de muerte-. Estos tres médicos tienen algún historial al servicio de House cuando dejan el servicio activo (en cuerpo y alma, y puede que de esta última se mantengan atados platónicamente) y son reemplazados por cuatro o cinco médicos más. Aquí se supone, en este mismo sentido, que los pacientes no son los que mueren, no son los que sufren más que temporalmente; los casos se acaban al final del capítulo, cuando no tienen relación estrecha con el equipo médico.

Con estos antecedentes podemos iniciar un capítulo promedio con un paciente que está enfermo y nos distrae de quien, finalmente, será el grave paciente del genio –cuando no, ellos lo ponen grave-. House nunca recibe a su paciente de inmediato, a menos que lo descubra él mismo. El resto del capítulo es sencillo. Prueban soluciones a partir de una serie de exámenes, descartando o agregando síntomas o enfermedades; tratan al paciente por algo que no padece o lo llevan casi a la muerte, y justo en el momento final, nuestro doctor tiene una epifanía y los que van a morir, terminan saludándolo. El siguiente capítulo cambia la cara del enfermo y la enfermedad… aunque a veces se repite.

A través de las temporadas van cambiando los médicos que ayudan al médico que no necesita ayuda. A pesar de eso, en la temporada siguiente pasa casi lo mismo que en la temporada anterior, al menos en la forma. Si la rutina mata matrimonios y hay gente que decide sacarse de circulación por la misma razón –este último, muerto o no, suele llegar al hospital-, la serie no debería haber sobrevivido a la primera temporada, o si hubiese sobrevivido debería ser como cualquier otra serie de médicos.

Pero este es un diagnóstico meramente superficial, pongamos manos a la obra dejemos que brote la sangre, porque, finalmente, a quien la duele siempre todo no es a los pacientes, sino al doctor.

En conclusión, esta no es la forma de cualquier serie de médicos….Es House

-Tremenda cuña, no??-



Capítulo II: God, Part II


Don't believe the devil, don't believe the book
But the truth is not the same without the lies he made up
(…)
Don't believe them when they tell me there ain't no cure
The rich stay healthy the sick stay poor

God part II, U2


Quien ríe al último, ríe mejor, y House se ríe en casi todos los capítulos de todas las temporadas de la directora del hospital, de su mejor amigo, de sus alumnos ayudantes y de sus pacientes, pero no se ríe de él. House pena por los pasillos con el dolor de su pierna, que disimula muy bien con el bastón, excepto por las veces que lo vemos tomar el popular Vicodin. La pregunta que me he hecho siempre es si el Vicodin solo alivia el dolor o algo más. La respuesta la tenemos a la vista, ya que nuestro genio-doctor funciona en todos los aspectos: es eficiente en su trabajo; es soportado en sus relaciones laborales; es querido por sus pacientes –diría que ellos solo están agradecidos, pero me gusta como suena “querido”-; tiene putas a discreción cuando lo necesita; una ex-esposa que es una perra, según House; la directora del hospital está enamorada de él y tiene un mejor amigo que es a prueba de bromas pesadas y chistes malos, junto a una pierna que no lo deja en paz las 24 horas del día… Y salva pacientes!!!, ¿Qué más se puede pedir?

Todo indica que la serie no es una serie de médicos, es la serie de House, en la que el protagonista no necesita nada más para resolver los casos que el hospital, su bastón, el Vicodin y su pierna. Entonces ¿Por qué
hay una faramalla de personajes y relaciones interpersonales? Quizás para mantener la serie –esa me parece la mejor respuesta-, pero también para indagar en el dolor del médico, en el dolor de la pierna de House –House’s leg-. Sin su pierna, este médico sería como cualquier otro buen médico, y no se hubiese hecho una serie acerca de él. Los pacientes yacen y se sanan por la pierna, y el genio ve reflejada esa extremidad en sus pacientes; la pierna es quien llevó a quienes fueron sus primeros ayudantes en la serie, ese mismo pedazo de carne fue quién se los quitó; esa parte del cuerpo fue la que mató a la novia de Wilson y la que probablemente haya matado a Kutner. Esa pierna fue la que finalmente lo llevó al psiquiátrico.

Los médicos tienen la facultad de la vida y la muerte, como mucha otra gente, no obstante, lo que los aleja un poco de todos quienes tienen esta facultad, es que ellos lo pactican día a día, lo que los lleva inexorablemente ante su destino: se creen más cerca de Dios. Definitivamente hay momentos en que House llega a ser algún tipo de divinidad o por lo menos un iluminado por la divinidad. Más bien, puede que la definición que mejor le calza es la de Héroe griego en constante Agón, enfrentado a una pierna, la misma que no está en su pasado más remoto y que lo espera en el futuro, lejano y cercano; la arrastrará por el resto de sus días, junto a su guitarra y su piano en casa, durmiendo por la noches en una cama individual con putas, con soberbia y con todo lo que eso implica y rodea.



Bonus track: ¿A nadie le provoca la impresión de que House podría ser Chinaski?



- Doctor, me trajeron acá a la fuerza –dice Chinaski sin abrir los ojos-, por eso pudieron traerme. ¿Cuánto necesita para soltarme? –le dice a House mientras se busca la billetera.

House lo mira con el ceño fruncido.

-¿Quién le dijo que era médico?, además la billetera que busca se la llevó la mujer que lo trajo.

-Mierda.

-Sí. A las mujeres no suelo pagarles… mucho.

- Yo tampoco… Mentira… ¿Tiene un trago?

- No, no tomo cuando conduzco ni usted cuando tiene paros cardiacos.

- ¿Qué auto tiene?

- No tengo y mi moto ya no existe. En todo caso los dos son como las mujeres, cuando inviertes en ellas se mantienen bien, cuando no, nos montamos encima y nos matan. La tuya te robó y estuvo a punto de matarte.

- Sí, pero el corazón todavía me funciona.

- Pero hay cosas que ya no funcionan, y si sigue con esas líneas y mujeres, no te quedará mucho corazón. Además por hoy se queda internado, así dijo la enfermera.

- Qué mejor que morir con un poco de coca y una mujer encima

- Vivir para tener más mujeres encima y morir habiendo tenido muchas mujeres buenas y no pagar nada… o pagar poco. Disculpe a veces la sabiduría y algunos idiotas me cansan.

- ¿Mal día?

- No. Pacientes.

miércoles, 29 de julio de 2009

viernes, 1 de mayo de 2009

Wrong: Estaba totalmente equivocado.















La canción comienza como si no fuera a empezar nunca pero se desata en un par de segundos. No pasa nada. No entendemos mucho al principio, la imagen es un poco borrosa y el protagonista tampoco sabe mucho –nosotros despertamos primero que el hombre “in the front sit of the car”, pero no significa que sepamos donde estamos “parados”-. Me parece como una epifanía en cámara lenta. Es el video Wrong de Depeche Mode.
El primer choque nos despierta totalmente y nos damos cuenta de su situación: está maniatado con tape, amordazado de la misma manera, con una máscara, montado en un auto marcha atrás, en una pendiente y sin control.

Acto seguido, vemos todo lo que pasa en el exterior del auto, de manera alternada entre
la parte trasera y delantera. Luego aparecen los gritos y el crispamiento del cuerpo del hombre, que no son gritos ni crispamiento. Los gritos se desatan después de que la máquina arrolla una silueta que revienta el parabrisas trasero, rueda sobre la carrocería y rebota en el piso. El crispamiento viene después, ante la inutilidad de los gritos: se retuerce.
Este video hizo comerme mis propias palabras, empapadas con mucha bilis, vinagre –sin agua- y unas pizcas de regaliz para poder tragar: hace algunos días había pensado, a causa del último single y disco de U2, “Get on your Boots” y “No Line on the Horizon” respectivamente, que hay bandas desgastadas que deberían desaparecer quemadas y despedazadas en la atmósfera musical, dejándonos la belleza de su juventud y escondiendo en lo más profundo del estudio su sequedad. Pensé en los Rolling Stones, pensé en R.E.M., pensé en el cover de “Get on your boots” que hizo una banda estadounidense del circuito universitario –The Wrecking- y como superaban lejos los arreglos de una banda que se duerme en los laureles, pensé en los dinosaurios que siguen tocando en el circuito del recuerdo, una y otra y otra vez “In-a-gadda-da-vida”, hundiéndose en sus arrugas. También pensé en que se merecen que un vinilo se ralle para repetir hasta el cansancio sus melodías, pero sin nada nuevo, casi como proxenetas de su propia juventud.
Fue entonces que recordé a Ortega y Gasset y la muerte de la novela y cómo resucitó ella misma ante las narices del filósofo. Así ha resucitado Bowie una y otra vez, en cada uno de sus discos; Dylan volvió de los viajes por infiernos personales y religiosos; McCartney con su penúltimo disco y Depeche Mode que se ha superado a sí mismo.

Hay muertos que han muerto definitivamente, pero que recordamos con cariño y que visitamos en sus tumbas asiduamente. Hay zombies que en cualquier momento pueden resucitar. Hay vivos que debieron haber colgado los guantes antes de su primera pelea, pero nunca los conoceremos a menos que exista una vida después de la vida o exista la reencarnación. Nosotros no decidimos ninguna de esas cosas.
Recemos: yo no decidiré sobre mi época, yo no definiré mi época, pero lo más probable es que lo haga. Que de los arrepentidos sea el reino de los cielos.
Qué equivocado estaba.
Wrong.


domingo, 8 de febrero de 2009

Córtazar, Gaudí, Bolaño y Los Simpson:
Todo es arte®©



Acabo de leer una nota –y ya había leído algo antes- de los Papeles Inesperados de Cortázar; he visto todas las temporadas de Los Simpson como si tuviera que ir todos los domingos a rezar a la Sagrada Familia, y me he dado cuenta de un par de obviedades.

Cortázar era un gran humorista, sino es cosa de leer Historias de Cronopios y Famas, es también a mi parecer una gran artista –el capítulo 28 de Rayuela es un gran ejemplo-, sin embargo, por más que todos lo quieran convertir en Dios, Cortázar no creó al hombre a su imagen y semejanza, no hizo el mundo en 7 días y se aburrió en un domingo, ni tampoco resucitó ese día. Cortázar, eso sí, había sido creado a imagen y semejanza de su padre, de su madre y de todos sus ancestros genéticos. Así las cosas, por más que se quiera otra, también hizo porquerías en sentido literal y figurado.

Recuperan una cómoda de Cortázar donde hay manuscritos “que el autor de Rayuela quería quemar y que Bernárdez conservó con esmero”, dice el artículo de El País de España. La pregunta es por qué el autor los quiso quemar. Lo que primero se me viene a la cabeza es que, desde su proceso creativo, debe haber tenido razones para tratar de que esos papeles no salieran a la luz pública: eran malos, le daban vergüenza, no iban con su poética o simplemente no le gustaban. Entonces llega alguien que por más cercano que sea al escritor, no conoce su proceso creativo, no está en su cabeza. Así, por más criterio que tenga quién elija y edite, no podrá hacer lo que el autor, es más, tomará la decisión contraria. Se me puede criticar con Kafka: si Max Brod hubiera hecho caso al autor de “El proceso”, hoy muchos seres humanos respiraríamos partículas de la obra de este escritor, pero no sabríamos quién fue. No importa, hay grandes escritores que el mundo no ha conocido y nadie se ha puesto a pensar en ellos, y hay malos escritores que editan millones. ¿A quién le importa en uno y otro caso? El dinero es dinero, y a los muertos hay que respetarlos y dejarlos en Paz, que ninguno va a resucitar al tercer día ni nos va a dictar las profecías del Señor.

Lo mismo pasó con el pobre Bolaño, aunque de manera más extraña: en el prólogo de 2666 el editor habla de la decisión del autor de publicar la obra como cinco novelas, para asegurar el futuro de su familia, pero el editor y la mujer de Bolaño se decidieron por un gran volumen –según Herralde, para mantener la unicidad de la obra-. Aquí no hay decisión artística, en ningún caso.


Terminemos aquí con la Sagrada Familia: Los Simpson y Gaudí


Todos los que conocen a Gaudí saben que se involucraba en sus obras, y que podía cambiar un diseño en medio de la construcción, sin importar mucho las maquetas o planos –que no siempre hizo-. Así visto el asunto, parece que la continuación de la construcción de la Sagrada Familia, sería la culminación de un boceto de Gaudí y no de su obra final. Creo, en todo caso que Gaudí hubiera disfrutado con los monstruos que son las grúas alrededor de su obra ¿O no?

Finalmente, Los Simpson, para poner el ejemplo de un posible muerto en vida. Lo cierto es que la serie en el formato que posee ahora, fue creada en 1989 sobre los moldes de los cortos creados por Matt Groening para el The Tracey Ullman Show. Las cabezas que iniciaron este vendaval son, además del creador, James L. Brooks y Sam Simon. Ellos junto a un equipo de guionistas, actores y empresas de animación, iniciaron un camino, que, según muchos, alcanzó la madurez a mediados de los noventa, pero que ha declinado ostenciblemente, sobre todo luego de la décima temporada. Hoy creo que la serie, más allá de la película, se ha convertido en un zombie. Uno se pregunta entonces, por qué no lo matan con un tiro en la cabeza, y se contesta, por la misma razón que editan los manuscritos que los escritores después de muertos quieren esconder: con un afán arqueológico-crítico-vouyerista; y con un afán comercial.




miércoles, 14 de enero de 2009

¿Es esto una reseña? - Me preguntó un amigo (Morris "Mauricio" Berman en Chile)










Hace aproximadamente una semana se realizó un encuentro con Morris Berman, uno de los críticos culturales estadounidenses más importantes hoy día. Se presentó en el Observatorio de Lastarria, un local ubicado en el corazón del barrio con el mismo nombre –Lastarria- en pleno centro de Santiago. El sector bulle de actividad intelectual contemporánea a la vanguardia. Es un barrio rodeado de cafés y librerías o cafés librerías. En ese corazón fue donde Berman se sentó, escuchó y habló.

La estructura de
l “encuentro” –los organizadores evitaron un nombre- fue particular: mientras Berman se sentaba en primera fila entre el público, el presentador junto a tres expositores daban inicio a la conversación. Los expositores eran Leonardo Arce Vidal, un estudiante de filosofía de la Universidad de Chile; Andrés Pérez, arquitecto; y Fernanda Weinstein, egresada de literatura de la Universidad del Desarrollo. Las primeras dos exposiciones hacían referencia a la trilogía de Morris Berman –los primeros tres libros que corresponden a su pensamiento y que son más bien teóricos-. La primera de ellas hablaba, en términos bastante técnicos –filosóficos-, de lo que sería casi una explicación epistemológica de la postura intelectual del crítico cultural, en función de la dicotomía sí mismo/lo otro.

El turno del arquitecto fue interesante y bastante iluminador, sin ser una reseña, del pensamiento del autor sobre la base del planteamiento de los “límites de la razón” por llamarlo de alguna manera. La exposición hablaba, principalmente de la disociación entre la razón y la metafísica, y cómo Berman establecía relaciones para mostrar como se asociaban ambas de alguna manera.

Fernanda Weinstein, finalmente, habló acerca de El Crepúsculo de la Cultura Americana -The Twilight of American Culture-, el libro, como ella misma dice, más breve y menos teórico de Berman. En este libro el autor trata de mostrar las relaciones existentes entre la decadencia y caída del imperio romano de occidente con la del imperio estadounidense. Sin embargo, en la red pueden encontrar todo lo que requieran para saber un poco más del su pensamiento -incluso pueden leer su blog-, por lo tanto, no hablaré del libro, sino de lo que expuso la señorita Weinstein.

Debo decir que su trabajo me interesó, en particular, por la extrapolación del análisis que hace Berman a la sociedad estadounidense, aplicándolo a Chile y extendiéndolo al continente por momentos. A través de este ejercicio, bien llevado a cabo me parece, podemos entender que estamos influenciados por la cultura estadounidense, pero ¿Hasta qué punto?¿Esta influencia ocurre así sólo en Chile?¿Ocurre también en Latinoamérica?¿Se puede extrapolar al mundo occidental? Creo que la respuesta a esta pregunta es afirmativa, ya que en la mayoría de los casos, en diferentes niveles, el problema que vive EE.UU. se repite a diferentes escalas. El modelo que hemos imitado sin restricciones tiene errores, y no muchos se preocuparon de adaptar modelos y corregir los errores. Cada cultura adaptó los patrones a su modo de vida, sin embargo, los errores venían dados ya en la “obra gruesa” por llamarlo de alguna manera.

Aquí usted puede insertar un ensayo que con el que me niego a aburrir al lector más aún.


Finalmente, la exposición de la colega termina acercándose a la idea de “nuevos individuos monásticos” –NIM-, que plantea Berman, con la que estoy en desacuerdo:


“El nuevo monje es un humanista sacro/secular, dedicado no a los eslóganes ni a los dialectos posmodernistas en boga, sino a los valores de
la Ilustración que se hallan en el corazón de nuestra civilización: la búsqueda desinteresada de la verdad, el cultivo del arte, el compromiso con el pensamiento crítico, entre otros. Sobre todo, conoce la diferencia entre calidad y kitsch, y busca preservar la primera en la faz de una cultura que se hunde en el segundo (…) Elige, en breve, salvar su vida a través de la opción monástica”

Creo que la élite de alguna manera debe existir, sea en el centro o en el margen, pero no puede alienarse o aislarse de la sociedad si quiere lo mejor para ella. Tratar a la gente como una ameba que puede ser vista a través de un microscopio no me parece adecuado, aunque puede ser útil. No me p
arece que el intelectual, el pensador deba estar al margen, en cualquier sentido, de la sociedad o de las corporaciones, ni siquiera estoy tan seguro que deba oponerse al modo de vida que lo rodea, mal que mal, es la única forma de conocer cómo funciona y por qué funciona así. Epistemológicamente se me puede criticar.

La figura del ermitaño, creo, queda para el genio y el profeta, alguien humilde que reflexiona hoy en día debe tener acceso al conocimiento desde alguna parte, y darlo a conocer desde alguna parte, para ayudar a reconstruir lo que se destruya o para ayudar a construir algo.

Por otro lado, tampoco creo que a priori alguien arbitrariamente pueda definir cuales son los valores a conservar, que alguien pueda definir la verdad o si siquiera existe -o la suma de verdades-, solo hay consensos, creo–las ciencias lo reconocen-.

Para terminar con lo citado: ¿No se impuso a principios de la Edad Media a un grupo de “sabios” a definir lo que era cultura de lo que era mera entretención o cultura popular? ¿No es en alguna medida, preservar algo, transformarlo en un objeto de museo inamovible, estático y sagrado, refiriéndose a la cultura o productos culturales?¿No volvemos con eso al mismo discurso que estamos combatiendo?


Quizás, como no soy un ávido lector de Berman, no entiendo su
concepto de “Paradojas”, o no entendí bien la idea. Agradecería si algún lector me corrige.

Sin embargo, hay que señalar que más allá de no estar de acuerdo con este planteamiento, las exposición de Fernanda es certera e incisiva, además de su estilo ameno. Búsquenla próximamente en su librería más cercana… y a Berman, bájenlo de Internet si pueden o compren su libro, mal que mal, tiene que comer para seguir pensando.


P.D.: Hacia el fin del encuentro Berman leyó un texto con ideas parecidas al que pueden encontrar en su blog el 13 de noviembre

La imagen en mosaico: Emperor Bush by ~Audwee, se admiten visitas

miércoles, 29 de octubre de 2008

Vergüenza de NO consumir


Hace un par de días me sentía orgulloso volando en una empresa de prestigio hacia Chile, una empresa colombiana en la que me sentí acogido, respetado, querido, en resumen, una excelente atención. Sentí que podía gritar a los cuatro vientos, a los siete mares y a todas las aerolíneas del planeta que había viajado en Avianca, en clase ejecutiva, pero en Avianca.
En este vuelo leí un artículo acerca del consumo y cómo las empresas publicitan sus productos y nos manipulan para generarnos una necesidad. Bueno, eso ha ocurrido desde tiempos inmemoriales, desde que los vendedores viajeros iban de pueblo en pueblo alabando las características de los elixires contra la caída del cabello, para que los negros piensen como blancos, o para asegurar la muerte en caso de que fallara un tiro en la cabeza. Todos ellos deseaban para su producto la fama, para que las personas lo consumieran, incluso aunque valiera más que cualquier otro con la misma eficiencia; la diferencia radicaba en el nombre del producto: estaba de moda y era necesario ese para obtener estatus social.
El artículo, escrito por Dan y Chip Heath, citaba a partir de otro artículo el caso de China: ahí no era un estigma social la caspa, pero Procter & Gamble para su producto Head & Shoulders lo generó, a través de una acertada campaña publicitaria. La cita además mencionaba que esa un ejemplo a seguir para las empresas. Vd. debe avergonzarse de no tener el producto
La cita continuaba diciendo que “los comercializadores deben tomar nota sobre la forma de sanitizar lo común”, y ponen por ejemplo: Tome Coca cola, porque no saben donde estuvo su agua –y nosotros no sabemos cual es la receta de la Coca Cola, todo es cuestión de confianza-.
Ahora soy mejor persona, desde que ingresé al Centro de Transformación Integral, me he transformado en protestante, no como carnes rojas, uso siempre la ropa adecuada al momento que vivo, mi color de piel ahora es blanco, puedo elegir entre veinte tonos de rubio y rojo para el teñido permanente de mi cabello. Los médicos prevén que moriré dentro de una semana por inanición, y es que el botox de mis labios no me deja comer, provocando una excitante sonrisa que se mantiene las veinticuatro horas del día. Han sido las dos semanas más preciosas de mi vida, y seré feliz durante el resto de ella


Ilustración tomada de Foto: cagle.msnbc.com/.../CagleHowTo/BotoxRGB.jpg

miércoles, 8 de octubre de 2008

La indigestión de Paul Auster en Barcelona



Ayer (6/10) asistí a una entrevista –"conversación"- hecha a Paul Auster en el Ayuntamiento de Barcelona (Saló de Cent), la que se veía prometedora: estaba en Barcelona, la entrada era gratuita, la sala estaba llena -una larga fila de admiradores esperó un buen rato- y el periodista que lo entrevistó me era un perfecto desconocido –suerte la mía-.

El entrevistador empezó por presentar al escritor, habló de lo que vendía, que era un escritor reconocido y que esperaba que se llevara un buen recuerdo de Barcelona esta vez, ya que la última que había venido y hablado en público no fue grata: tuvo una fuerte indigestión.
Primero hizo mención al hecho solamente, a continuación profundizó: luego de su presentación en público, aquella vez, lo invitaron a comer a un lugar de renombre junto a su mujer, la cena estuvo buenísima, pero durante la noche la pareja sufrió una indigestión gigantesca. El periodista lo atribuyó a causas desconocidas. Nada más le faltó decir cuáles eran las características de los síntomas para poner la guinda a la torta. Finalmente, el entrevistador espera que el renombrado escritor no se vaya esta vez con tan ingrato recuerdo.
Auster ya se notaba incómodo con la presentación, pero afrontó con decisión las preguntas, a pesar de su evidente timidez. El entrevistador arremete con una pregunta acerca de qué tan auto biográfica es su obra, y Auster deja en claro que si bien toma elementos de la realidad, de su vida, todo lo que aparece en una obra es ficción, por lo que no necesariamente es real. La realidad es una inspiración, nada más.
En la segunda pregunta el periodista hace referencia a la influencia de Brooklyn en sus novelas. Nuevamente Auster contesta que no es mayor que las ficciones que inspira, y que no seguirá contestando esas preguntas porque ya no vienen al caso.
El entrevistador arremete una y otra e incansables veces con la misma pregunta reformulada, y evidentemente el escritor se cansa, se molesta, y empieza a jugar con las respuestas, a ver si de una vez por todas quien pregunta entiende que no quiere responder nuevamente. Pero nada, la tozudez catalana pudo más.
Entre las respuestas del escritor encontramos referencias a la política estadounidense, la historia de algún autor de un cuento que le agradó, algo de su juventud en Irlanda, mucho por lo cual preguntar, pero el entrevistador pregunta nuevamente por Nueva York, esta vez por la relación del escritor con Woody Allen, qué opina del parecido que tienen la obra del director de cine con la obra del escritor de cuerpo presente, ya que los dos centran su obra en la misma ciudad –todavía me pregunto por qué no incluyó a Scorsesse y a muchos otros-, y si había visto Vicky Cristina Barcelona. El escritor contesta que no conoce a Woody en persona, que solo ha recibido cartas de invitación de él, nada más; que no ha tenido tiempo de ver ni la película que le mencionan ni muchas otras, y que definitivamente no ve donde está la relación entre él y la obra del director mencionado. Desazón en la cara del entrevistador.
Pasemos a las preguntas, dice.
Cuatro preguntas, mejores que las del entrevistador, aunque dignas de un estudiante de primer año de una carrera humanista.
Nada más.

Termina el encuentro, el entrevistador da las gracias respectivas y una manada de gente corre hacia el escritor para que le autografíe el libro, un libro o lo que sea –si no vi mal, alguna por ahí le colocó una teta en frente, aunque puedo estar delirando, estaba con fiebre-.

Yo pensé que estaba en un país más civilizado, yo pensé que estaba en Europa, se me olvida que en todas partes se cuecen habas, que del tal palo tal astilla, y que a río revuelto mejor esconderse porque me dio vergüenza ajena.
Seguramente, si Paul Auster vuelve a Barcelona, es por presión de su editor, y recordará las constantes indigestiones que ha sufrido durante toda su vida.



jueves, 25 de septiembre de 2008

“3:10 to Yuma”: Aprendiendo a disparar al hombre correcto.

A cada hombre le parece correcto su proceder.

El Señor Juzga sus corazones (proverbios 21:2)



Un hombre correcto no es el que le dispara a otro hombre para matarlo ¿O se justifica matar a un hombre por una razón, la que sea? Según los cristianos Dios es el único que puede administrar justicia en ese aspecto, sin embargo, el hombre se ha hecho cargo de repartir “justicia” a diestra y siniestra.


¿Cómo definir quién es malo y quién es bueno? Simple: el que parece seguir las reglas del juego es bueno, el que parece no seguirlas es malo, y quien impone las reglas es el que está arriba, y los de abajo… que se jodan, así cantaba Mariano Azuela, así cantaba Rulfo, así cantaba Dostoievski. En esta película todos se jodieron. Aquí no hay buenos, pero tampoco ninguno de ellos es malo. Hay muchas bandas de animales: la de Ben Wade, la de Hollander, los que capturan a Wade en las minas, etc, y como en la fábula de la rana y el escorpión... es su naturaleza. Hay pocos que le tomen el peso a lo que ocurre, ni siquiera la mayoría de los espectadores.


En la película nos enteramos también de que existe una cosa que se llama dinero y que mueve las diligencias, el tren y los pensamientos –baja faldas, eleva hombres, salva vidas y un extremadamente largo etcétera-, y al que todos apuestan. Ahora, supongamos que bajo este régimen sí hay un hombre “bueno”, que se muere de hambre y sed, que sus hijos se mueren de hambre y sed y otras cosas; que es justo -según los parámetros cristianos-, que es capaz de llegar hasta las últimas consecuencias para que se cumpla algo parecido a la justicia; y alguien le dice: “te regalo lo suficiente para que no te mueras, ni tu mujer ni tus hijos, para que seas un hombre de bien, con mal dinero”. El mal dinero salvará vidas, el mal dinero es un premio para un hombre justo, y con justicia se administrará ¿Lo debe aceptar?¿Es justo no aceptar, dar la vida, ser el héroe que no se pudo ser? A padre muerto, padre puesto; a esposo muerto, esposo puesto; o nos morimos todos o no se muere nadie, pero de dinero malo nada.



Las armas las carga el diablo, las armas las carga el demonio. El forajido carga “La mano de Dios” y vendrá la venganza de él mismo.


En este western se van todos al infierno.




El que guarda su boca guarda su vida,

pero el que mucho abre sus labios acaba en desastre. (proverbios 13:3)