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lunes, 21 de julio de 2008

Photographers. What makes a great picture?




Esa es la pregunta que aparece en el blog de Reuters Photographers, y la respuesta no aparece por ninguna parte, digo, si estamos esperando una respuesta en palabras. Si pensamos en la frase cliché “una imagen vale más que mil palabras”, claro que la respuesta está ahí, y Reuters tiene –como tantas otras agencias en el mundo- al mundo y su historia archivado en imágenes, imágenes que cruzan todo el espectro de los sentimientos humanos y que incluso encuentran líneas que nos cruzan la garganta con una sonrisa amarga… ¿Como pueden mostrar una muerte, un llanto desgarrador, la desesperanza total, de manera que nos hace sonreir?, y podemos volver a mi post anterior de P.

Y sin embargo pecan, como todos pecamos, como yo he pecado, de vanidad –si es que creyese en dios-. Pero ¿Es eso reprochable? ¿Cómo llegar a la gente si no es a través algo que puede parecer irreal para llegar hasta la profundidad de lo que siente? Miren por ejemplo esta foto de los cardenales, parece un cuadro, parece que hubiesen puesto uno de esos ventiladores gigantes y a todos ellos en posición. Los colores, el encuadre, el simbolismo –si es que lo hay-, la composición, todo lo que está moldeando la foto parece irreal, pero ocurrió tal cual. Esto más allá de los montajes y trucajes de fotografía. No son necesarios, el mundo nos muestra lo mismo y más.

No estoy hablando de cosas irreales, de arte por el arte, de fotografía por fotografía, de cosas bellas que no dicen nada. Lo que vemos en la mayoría de las fotos ocurrió realmente, y nos golpea con un guante, blanco, podrido, sucio o con todos ellos juntos. Es el mundo tal y como está desde el 2000, en diferentes perspectivas. La muestra de la que hablo es la del Palau Robert y se llama “Reuters mira al mundo”. Pero esto lo puede comentar mejor Susana. Aquí vamos a ver a gente riendo, gente feliz, a gente que lo ha perdido todo o que nunca ha tenido algo; a nosotros, es un espejo de nosotros; aciertos y desaciertos políticos, el hombre y el hambre.

Quizás como dice Susana, el fotógrafo no debe ayudar para mostrarnos lo que pasa, quizás el fotógrafo debe mostrar su propia muerte para que sirva de algo, quizás el fotógrafo debe sacrificar sus propias emociones. Nunca sabré responder si vale más un fotógrafo por mostrarnos lo que nos muestra o dejar eso y tratar de ayudar. ¿El sacrificio de uno por el bien de todos?¿el mal menor?

Miles de palabras…






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Fotógrafos Reuters en exposición "Reuters mira al mundo" del Palau Robert -Junio, Julio, Agosto 2008 (de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha): Akintunde Akinleye, Max Rossi, Juan Medina, Ahmed jadallah, Ilya Naymushin, Radu Sigheti, Dylan Martínez, Arko Datta

sábado, 19 de julio de 2008

Los 7 Pecados: Sympathy -the worst-, being Sad, Restlessness, Hesitating about Anything, useless daydreaming, Feeling Guilty, Thankfullness



Radio: Cyborg, ¿Piensas en tu abuelita?
Cha Young-goon: Desde luego
R: No te sientes triste, ¿no?
Ch: No, claro que no
R: Ella también se pregunta por ti… (mientras Cha Young-goon acarícia un Mouse de computador) y por qué no has matado aún a los hombres de blanco. No sabe por qué no matas a los que se la llevaron y le llevas la dentadura.
Ch: Pero yo… no tengo suficiente energía. Este método de carga parece que tiene sus limitaciones.
R: Espero que no sea por compasión. Ya sabes que la compasión es el peor de los siete pecados capitales.
Ch: ¡No, de verdad! No es por compasión!
R: para que lo sepas los otros seis son estos...








Esta vez sí trataré de hablar de algo, algo en concreto con respecto a una película, una crítica si se quiere.
Pero ¿cómo parte una crítica?, según lo que he leído parte contando la trama de la película, diciendo los altos y bajos de la historia en sí, la narración, y finalmente los aspectos técnicos. La mía ya partió.
Esta película no es la mejor del director de Oldboy, pero no es mala, tiene una riqueza escondida, tiene romance, imaginación desbordante, humor, lágimas a discreción y algo que no se logra entender del todo, todos los referentes simbólicos que nos perdemos a lo largo del juego de la pantalla -porque lo que vemos jugar es la pantalla-: Los colores que se nos meten por todas partes, la luminosidad de una historia que nos hace llorar de tristeza a carcajadas; una tragedia con una iluminación en bellísimos colores. Y lo único que nos queda es permanecer en la oscuridad de la sala de cine cuando termina la película, porque la trama es tan iluminada (en sentido literal) que nos encandila incluso con todas las luces encendidas.
Pero dejémonos de necedades y vamos por el premio mayor: los temas del director...

A) La venganza: No está dentro de los pecados capitales, pero se relaciona con la Ira. Y aquí hay ira, resentimiento y… no alcanza para la venganza, está antes otra cosa, algo que se quedó entre Park y Cha Young-goon, tal vez la comunicación con los vasos, o el mecanismo que transforma la comida en energía eléctrica. Tal vez la venganza se enterró en un funeral en medio del bosque. ¿Otra vuelta de tuerca más?
B) El abandono: Todos fueron abandonados a su suerte, en medio de la carretera. Como si no quedara nada más que carretera. Esa es la suerte que tienen los personajes, esa es la suerte que tienen las tramas, esa es la lección que les enseña alguien que no conocemos -un narrador quizás?-esa es la luz al final del tunel, el recuperar u olvidar el abandono. Superar la
C) Soledad: los personajes están solos. La doctora está sola, Park está solo, el reloj en medio de la sala está solo, a Cha Young-goon la dejaron sola, pero conversa con el reloj o le pide consejo a la máquina expendedora.

Así las cosas, la película se desarrolla en una casa de reposo -manicomio-, donde los locos no están muy locos, parecen más víctimas de un stress mal cuidado. Están alienados, pero no tanto. Están encerrados, pero no tanto.